Los hogares anfitriones no reciben algún tipo de ayuda económica por hospedar a un participante, La familia se ofrece y participa en el programa de AFS porque voluntariamente desea compartir su vida, conocer otra cultura y enseñar la propia. La experiencia nos ha demostrado que al llegar la fecha de término del programa, tanto el estudiante como la familia desean que éste se pudiera prolongar; aspecto que puede manejarse autónomamente entre las partes.
La sociedad colombiana y su división en clases sociales puede llegar a hacer pensar a algunos que estos jóvenes no deben o no deberían conocer la otra cara de Colombia, una cara, muchas veces cruda y quizás oscura; pero su interés por conocer otra cultura va más allá. Su motivación tiene mucho que ver con la ayuda a los sectores económicos y sociales menos favorecidos.
Es por ello que la tolerancia en la familia anfitriona es fundamental en el desarrollo de esta experiencia intercultural. Como colombianos tenemos que reconocer que estos aspectos son muchas veces ignorados y a algunos puede llegar a resultarles desagradable la idea que los participantes se involucren con algunas de estas situaciones; sin embargo, ésta es una de las principales motivaciones que a la mayoría de participantes los trajo a nuestro país. Permítale a su hijo de intercambio conocer a plenitud todos los aspectos positivos y negativos de nuestra sociedad. Esto le permitirá tener una perspectiva menos sesgada del mundo en el que vivimos.